Durante la mañana de ayer se realizó el acto en conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas en el Centro Cultural Municipal, debido a las malas condiciones climáticas, ya que se iba a llevar a cabo en la Plaza Malvinas Argentinas. Asimismo, esta mañana se colocó la ofrenda floral en este espacio público en homenaje a los cañaseños que participaron del conflicto bélico: Carlos Di Staso, Juan Carlos Fernández y Carlos Daniel González.

El acto, organizado por la EETP Nº 484 “Prefectura Naval Argentina”, contó con la presencia del intendente Norberto Gizzi, el presidente del Concejo Walter Rossi, concejales, funcionarios municipales, representantes de instituciones, alumnos, medios de comunicación y vecinos de la ciudad.

El homenaje a quienes lucharon por la Patria en la Guerra de Malvinas desde aquel 2 de abril de 1982, tuvo dos partes, una formal y otra informal.

Durante el primer tramo, tuvieron lugar los discursos del director de la institución técnica, Carlos Tellería, y posteriormente del intendente Gizzi.

Tras lo protocolar, llegó la hora de una representación artística con acrobacia en telas y luego, entre periodistas de la ciudad y personal de la escuela, se realizó un programa de radio “ficticio”, bajo el nombre 48.4 FM Técnica, en el que se abordó el acontecimiento y se homenajeó a los héroes de la guerra, con datos y testimonios de esta fecha, como la experiencia vivida por dos familias de veteranos de guerra.

Discurso del intendente Norberto Gizzi:

“Buenos días para todos. Agradezco que estén hoy aquí en este acto en el que nos encontramos para homenajear a nuestros veteranos y caídos durante la injusta guerra de Malvinas de 1982.

Hoy, recordamos el 35º aniversario de una guerra en la que soldados de nuestra patria, de distintas edades, la mayoría de ellos jóvenes de no más de veinte años, demostrando un profundo amor por la Patria, fueron a defender nuestra soberanía con coraje y valentía.

Resulta muy difícil para todos nosotros, comparar este momento histórico con otros como es el 2 de abril de 1982. Porque estamos recordando una experiencia llena de emociones contradictorias e incómodas, las de ese día, lo que duró la guerra y lo que siguió después.

Resulta difícil explicarle a nuestros chicos de hoy, lo que tuvo que vivir nuestro país, lo que tuvieron que vivir aquellos jóvenes que aún sin entender la magnitud de los acontecimientos, debieron cumplir con lo establecido y luchar por la soberanía de nuestro territorio, de una manera injusta, anacrónica y determinante.

Decía que es complicado comparar este 2 de abril con otras fechas patrias, porque se trata de un momento histórico en el que rememoramos dos sentimientos incompatibles, que se situaron en el corazón y la cabeza de los argentinos: el orgullo patriótico por un lado y la profunda tristeza de saber que estábamos ante una guerra oscura y sin destino. Y estos sentimientos, se encontraban enmarcados en una coyuntura más oscura aún; en el seno de un gobierno militar que de manera despiadada intentaba perpetuarse en un poder que había sido conseguido de manera ilegítima y que venía gobernando desde hacía seis años y que aún hoy seguimos pagando las consecuencias.

El conflicto bélico nos encontraba en un momento en que los argentinos, nos uníamos y a la vez nos separábamos, atrapados entre el fervor de la gesta y el repudio a un gobierno que empezaba a derrumbarse.

Por eso digo, que simplemente expliquémosle a nuestros chicos de hoy, que jóvenes de 18 o 19 años que apenas habían terminado el secundario, que estaban cumpliendo con la obligación del servicio militar, se encontraron de golpe batallando cuerpo a cuerpo con soldados profesionales que los superaban en armamento y experiencia, con hambre, frío y absoluta desprotección. Contra todo eso y contra todos debieron luchar.

Por eso, expliquémosle que como ciudadanos argentinos la única manera de recuperar nuestras Malvinas es a través de medios pacíficos. Aún así, debemos seguir homenajeando a nuestros héroes, los veteranos y los caídos.

Para finalizar, permítanme decirles, que también debemos explicarles, que no podemos cerrar las puertas del pasado, debemos ubicar cada momento histórico y a sus protagonistas en el lugar que lo merecen y les corresponde. El repudio, a los que enviaron a la muerte a nuestros jóvenes; el homenaje y el recuerdo, a aquellos que dejaron todo por una causa.

De eso se trata, de ayudarnos como sociedad, a entender que pasó, y a comprender que como argentinos, tenemos que seguir ubicando las cosas en su lugar. Muchas gracias.”

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